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Desde sus primeros pasos en el mundo del bienestar, ha sentido una profunda vocación por acompañar a las personas a través del tacto consciente y el cuidado integral.
En 1985, al obtener su primer grado en estética, descubrió el poder transformador del masaje: cómo el contacto puede aliviar, reconfortar y sanar. Un año después, se formó en quiromasaje terapéutico. Fue entonces cuando tomó verdadera conciencia del bien que podía hacer solo con sus manos, y decidió seguir profundizando en este camino.
Amplió su formación con quiropraxia, y completó el curso superior de quiromasaje terapéutico, consolidando así una base sólida de conocimiento anatómico y técnico.
Su curiosidad por comprender mejor el cuerpo y sus procesos naturales la llevó, a estudiar drenaje linfático manual, y kinesiología holística, integrando una visión más global del equilibrio cuerpo–mente.
Un punto de inflexión en su trayectoria llegó en 2017, cuando conocí a Eleanor Oyston, creadora del programa de formación en masaje para personas con cáncer. Esta experiencia le abrió un nuevo horizonte: la posibilidad de ofrecer un acompañamiento respetuoso, seguro y profundamente humano a quienes atraviesan procesos oncológicos.
Obtuvo la acreditación como formadora por Oncology Massage Global (OMG), y desde entonces su labor se centra en acercar el masaje oncológico a profesionales y pacientes, promoviendo una mirada compasiva y consciente del cuidado.
En los últimos años ha complementado su práctica con nuevas herramientas para el acompañamiento integral: Inteligencia emocional, Practitioner in good standing y Recognized Education Provider in good standing (Council for Continuing Education), Programa “Cuidarte para cuidar” — atención plena, gestión del estrés y bienestar para el profesional y sus pacientes, basado en mindfulness, Atención al paciente con dolor.